En la cárcel encontré mi libertad… ¡y mi misión!

Me llamo Fernanda, tengo 20 años y me encuentro recluida en el Penal de Mujeres de Máxima Seguridad, Anexo – Chorrillos, Lima, Perú, desde el miércoles 13 de noviembre del 2013.  (1)

En mi adolescencia tuve 3 enamorados que marcaron mi vida…

Con el primero tuvimos una relación de casi dos años. Todo era muy bonito hasta que yo llegué a 3ero de secundaria (noveno) y él estaba en 4to (décimo) y me pidió tener relaciones sexuales. Yo no quería porque aún no me sentía preparada. A parte, a mis papás no les parecía mi relación con ese chico. Igual yo muchas veces lo vi a escondidas y como estudiábamos en el mismo colegio, no nos hacíamos problemas.

Cada vez su insistencia por tener relaciones era más grande y un día unos amigos de él me contaron que él había tenido relaciones con una compañera de mi salón que decía ser mi amiga. Al comienzo no lo podía creer porque si mi enamorado me decía que no y todo el mundo que sí, yo le creía a mi enamorado por sobre todas las cosas, hasta que llegó un día que un amigo suyo me dice: “yo te voy a traer pruebas de que él te está engañando”.

Llegó ese día, el chico me trajo unas fotos impresas de mi enamorado con mi amiga, desnudos en su cama… Ya se imaginan la decepción que pude sentir en ese entonces, ¡qué dolor! No quería saber nada de él, me lo negó, me dijo que no era él, en fin, buscó en otra lo que yo no le di y tuve el valor de dejarlo.

Cuando estaba en 4to de secundaria (décimo) tuve mi segundo enamorado. Él estaba en 5to de secundaria (undécimo). Con él duramos casi 10 meses. Cuando él terminó el cole e ingresó a la universidad, la inseguridad de ambos creció. Era una cosa asfixiante, pero dentro de todo, ahí estábamos, tratando de sobrellevar nuestra relación, hasta que llegó mi famoso viaje de Promoción. Él se encaprichó en que yo no iba al viaje, pero mi mamá ya me había dado permiso y hasta ya había pagado mi pasaje. Él decía que yo no iba a ir, yo me moría por ir al viaje de Prom., ya que en 6to de primaria no había podido ir al viaje porque no me dieron permiso y era mi primer viaje con mis amigas. Me sentí entre la espada y la pared. Para ese entonces ya íbamos discutiendo, así que llegó el día del viaje y me fui. Mi enamorado me reventaba el teléfono mañana, tarde y noche, cuando lo prendí tenía 536 llamadas perdidas (número que no he olvidado) y cuando regresé de mi viaje ya nada era lo mismo y terminó nuestra relación.

Por último, en enero del 2013, entré a la PRE-USIL donde conocí a mi último enamorado. Admito que hice mal en acepar ser su enamorada tan pronto, porque los primeros días de febrero acepté ser su enamorada.

El primer mes todo era color de rosa, hasta que mi relación empezó a ser un poco obsesiva. Me alejé de todos mis amigos, mis amigas, eliminé y bloqueé mucha gente del Facebook, porque así me lo pidió él y pensé que era por amor. Mi círculo solo era él y nadie más. Él no quería que yo tuviese contacto con nadie, se peleó con un par de amigos de mi universidad porque los chicos me escribían, me buscaban, y les pegó. Me alejé de todos. En ese entonces yo estaba enamoradísima y no me importaba nadie más, solo él. Sentía que me gustaba y era normal que controlara mi Facebook, mi celular. Él tenía un control impresionante sobre mí. Con él conocí un mundo distinto, de “libertad” en todos los sentidos. Yo sé que cambié para mal. Empecé a distraerme en las clases de la universidad porque no dejaba de whatsappear con él.

Y bueno, llegó el día en que se lo presenté a mis padres. Mi mamá desde que lo vio por primera vez me dijo que ese chico le daba mala espina y que tenía algo que no le parecía. Pero a mí, así como me entró por un oído, me salió por el otro, y seguí con él porque para mí era perfecto. Iba frecuentemente a mi casa por las tardes y yo a veces a la suya. Mi mamá no estaba de acuerdo y mi mami Ofe tampoco, pero como mi papá estaba en la casa, me daba permiso.

Cada vez era más intenso, hasta que llegó el día en que él me llevó a su casa y estuvimos solos en su cuarto. Yo tenía 17 años y él 21. Habíamos tomado unos tragos y bueno, él ya me había insistido anteriormente para tener relaciones sexuales y ese día yo sabía lo que iba a pasar, y como yo sentía que lo amaba, que me iba a casar con él, que él era todo para mí, acepté. Además, yo siempre había pensado que se le tenía que entregar la virginidad al hombre con el que te vas a casar y él me había prometido amor eterno. Después de ese día él sabía que tenía más poder sobre mí. Siempre se hacía lo que él decía. Pasaron dos meses y se volvió una rutina, a cualquier hora y en cualquier sitio. Yo sentía que sin él no era nada y que solo junto a él iba a estar protegida. Eso fue lo que él me hizo creer.

Una vez nos enviamos fotos íntimas, nuestras conversaciones eran subidas de tono, él me decía que si yo lo amaba tenía que complacerlo. Simplemente se perdió el respeto, el encanto de la relación, pero yo sentía que no podía terminar con él porque ya le había dado lo más valioso y me tenía que casar.

Al mes cumplí 18 años y me convenció para irnos de viaje. Sabía que si les decía a mis papás no lo iban a permitir, y él me dijo que solo eran un par de semanas y que volvíamos. A las finales me fui con él de viaje sin decirles nada a mis papás. Hoy me pregunto: ¿En qué hora me fui?

Cuando empezamos a convivir él creía que yo era su desayuno, almuerzo y cena. Lo único que quería era satisfacer sus deseos sexuales, y cuando yo me empecé a negar, él me sacudía fuerte o me empujaba, se molestaba. Ya todo se había salido de control, pero no tenía el valor de dejarlo o ponerlo en su lugar, molestarme e irme.

Se volvió un martirio y más aún cuando quise comunicarme con mis padres y él no quería. Me quitó mi celular, la tablet, y lo peor de todo, me encerraba en el departamento sin comunicación. Me demoré una semana para convencerlo hasta que por fin, cuando regresé a mi casa, mi mamá no quería que yo siguiese con él. Estaba muy molesta y yo sabía que ella tenía razón y por terca, malcriada y desobediente, me pasó todo esto. Le dije a mi mamá que poco a poco lo dejaría, pero mi enamorado tenía muchos problemas y yo solo quería ayudarlo.

Desde que regresamos no pasó ni un mes y un martes 5 de noviembre del 2013 hizo algo monstruoso que aún no puedo creer: asesinó a su mamá. Allí empieza mi terrible historia. Estoy presa en el Penal de Mujeres de Máxima Seguridad de Chorrillos desde el 11 de Noviembre del 2013, y he sido sentenciada a 20 años de prisión, siendo acusada de un delito que yo nunca cometí. Yo prometo contar bien la historia pronto y será personalmente, para las personas que deseen escucharme y yo sé que será muy pronto, cuando menos me lo imagine, porque la verdad siempre triunfa, tarda pero llega, y la justicia divina se encargará porque he aprendido que el Señor es mi único Juez, mi Abogado, mi Fortaleza, mi Sanador, mi Libertador, mi Escucho, mi Refugio, mi Testigo, mi Consejero, mi Restaurador, mi Espíritu de Verdad.

Y bueno, han pasado dos años muy difíciles. Un montón de sentimientos encontrados, miles de dudas, odio, rencor, resentimiento, dolor y la pregunta que muchas veces me hice: ¿Por qué hice esto? ¿Por qué me echa la culpa de algo que él sabe muy bien que yo nunca hice? ¿Qué pasó? ¿Le entregué todo de mí y de qué sirvió?

Infinidades de dudas invadían mi mente, poco a poco fui entendiendo que todo tiene un propósito en la vida y que por algo pasan las cosas. Un sábado mi mamá vino a visitarme como todos los sábados y me trajo el libro Pureza y Sexualidad, muy contenta porque había conocido al Padre Jurgen y me comentó de La Opción V.

Cuando yo vi el libro tuve muchas dudas en mi mente y una fue: ¿Pero, qué es Castidad?, yo ya no soy virgen, y me sentí extraña. Recuerdo que mi mamá me dijo: “Solo léelo”. Me lo entregó y cuando terminó la visita, ella se fue. Yo sabía que si el Padre me había enviado el libro era por algo y tuve curiosidad, así que empecé a leerlo y fue una cosa impactante. ¡ME ENCANTÓ!

Comprendí que hice muchas cosas incorrectas en mi relación, que todo se escapó de las manos, que tenía un pensamiento errado del verdadero significado de amor. Me sentí culpable, porque mi ex enamorado usó las fotos íntimas que yo le envié para culparme y decir que yo lo manipulaba sexualmente, y eso es falso. Me arrepentí mil veces de muchas cosas, una de ellas: de haberme tomado ese tipo de fotos, de haberme quedado vacía y haberle entregado todo, de no haberme hecho respetar y haber tenido el valor para decir: ¡No! Porque si no me hubiese tomado esas fotos, ni hubiese grabado ese video juntos, él y su papá nunca los habrían podido usar en mi contra. Pero nunca imaginé que él fuese capaz de hacerme todo este daño.

Leer el libro me hizo reflexionar en muchos aspectos, darme cuenta que fallé muchas veces y arrepentirme de corazón. Ahora tengo muchas esperanzas porque yo sí quiero ser amada de verdad y la única forma es ir contracorriente, y ya tengo claro muchos puntos.

Además, he hecho mía esta misión de difundir La Opción V porque no quiero que a nadie le ocurra lo que me sucedió a mí. A veces uno tiene miedo de decirle “NO” a su enamorado por el hecho de que nos deje, ¿pero de qué sirve entregar lo más valioso que tenemos y quedarnos vacías?

A las chicas que aún son vírgenes les digo: ¡por favor, no se equivoquen! Recuerden que una vez que entregas tu virginidad te quedas vacía, se pierde la ilusión y la magia, se pierde TODO.

Y a las que ya no lo somos, pues démonos una nueva oportunidad, guardémonos para nuestro futuro esposo que está en algún lugar del mundo y esperemos la señal del Señor, que cada cosa es en su tiempo, y preparémonos por tener la mente, el cuerpo y el corazón puros para así poder conquistar el amor verdadero.

La verdad es que yo pensaba hasta hace un tiempo no volverme a enamorar nunca más, porque mi experiencia con los hombres ha sido horrible. Tenía miedo, inseguridad, y no creía en el amor verdadero por todo el daño que me hizo mi ex enamorado, al extremo de traerme presa cuando yo le entregué TODO. Pero ahora todo es diferente, porque gracias a La Opción V tengo claro que debo decir que “NO”, y si no le parece, ¡qué pena! Hasta ahí con ese chico, y continuar, porque no quiero volver a sentirme vacía nunca más.

Por último quisiera agregar que me arrepiento de corazón haberle dado la contra a mi mamá y no haberle hecho caso desde un principio. Ella siempre tuvo la razón y yo de terca no quise escucharla. Por eso me sucedió todo eso y ahora sigo aquí, recluida en este penal dos años y cuatro meses, por un delito que nunca cometí. Por eso les digo con experiencia: ¡las mamás saben por qué dicen las cosas! A veces nos parecen molestosas, cargosas, pero es por nuestro bien, ya que ellas solo quieren lo mejor para nosotros. ¡Escúchenlas por favor, porque no me gustaría que a nadie le suceda lo que me pasó a mí!

No es fácil para mí escribir este testimonio, pero les prometo que el día que yo salga daré mi testimonio personalmente para todos los que deseen escucharme. Por hoy, este es mi último mensaje:

Yo tuve que llegar a este lugar para liberarme de un amor que solo me hacía daño. Hoy soy feliz, recuperé a mi familia, a mis amigos y tengo lo más importante: ¡A Dios en mi corazón!

Fernanda Lora Paz, 20 años.

© Está terminantemente prohibida la reproducción de este testimonio, total o parcial, por ningún medio, sin la explícita autorización de La Opción V.

(*) Si deseas mandarle un mensaje de apoyo y solidaridad a Fernanda, puedes enviarlo al inbox de nuestro Facebook. Nosotros se lo haremos llegar. No olvides poner tu edad y país.

(**) Este testimonio ha llegado a nuestra Redacción por una carta escrita a mano. La hemos transcrito y hemos hecho algunas correcciones menores para su publicación.

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