¿Confías demasiado en ti?

“Reconocer que te puedes caer es parte de la humildad que debes tener frente a tus impulsos sexuales”.

Muchas veces los hombres creemos tener autocontrol al pasar por momentos intensos. Sin embargo, yo he comprobado que no es así.

Hace algunos años tuve una relación de noviazgo. Al principio, todo parecía ser color de rosas, todo era bonito y mágico como sucede generalmente al comienzo de todo enamoramiento. Cada vez compartíamos más y creíamos que empezábamos a vivir un amor verdadero entre los dos, pero, con el pasar del tiempo, ese “amor” que pensábamos que existía se fue convirtiendo en pasión y deseo, pues comenzaron a haber besos apasionados y caricias impropias. Yo pensé que no había nada de malo si nos queríamos.

A pesar de que había escuchado varias charlas de sexualidad, nunca había comprendido el verdadero sentido de la Castidad, lo veía como algo muy complicado y que solo le correspondía a los sacerdotes y religiosos(as), lo veía como algo anticuado y, por ello, no me convencía totalmente “el porqué” de  la Castidad.

A raíz de eso, fueron muchos momentos en la relación donde creí tener el “control” de la situación cuando se presentaban esos besos y esas caricias. Al permitir ciertas situaciones inapropiadas, al estar solos en su casa o en otros lugares solitarios,  a pesar de que algo me decía que no estaba bien lo que hacía, quise seguir avanzando. Sin embargo, gracias a Dios, nunca llegue a tener relaciones con mi enamorada, ya que siempre sentía el temor de embarazarla y de no estar preparado para ello. Ese temor era lo que me frenaba cuando estaba a punto de ceder y caer. Tiempo más tarde, ese “amor” despareció; es decir, nunca hubo amor, y la relación terminó. Nos dimos cuenta que nuestra relación se había basado solo en esa pasión y que nuestro interés no era más que ese.

Así, comprendí que el haber terminado con esa relación fue la mejor decisión, pues solo había egoísmo, el cual cada vez iba creciendo. De no haber acabado con eso, hubiéramos seguido avanzando, porque siempre se busca más y más, hasta llegar a las relaciones sexuales.

Gracias a La Opción V, he entendido el verdadero significado de la Castidad que es el ser puros de corazón, mente y cuerpo para encontrar el verdadero amor,  sin dejándonos llevar por nuestros impulsos sexuales y por ese egoísmo que tanto deteriora al amor. Por ello, es tan importante decirle NO a las tentaciones y aceptar que no somos de piedra, que podríamos caer, pues, como seres humanos, somos débiles, inclusive al vivir la Castidad. Siempre vamos a ser tentados; por esa razón, no debemos exponernos a situaciones en las que podríamos ceder a cometer aquellos actos impuros, debemos ser astutos para elegir los lugares a los que vamos.  Además, aprendí que solo con la gracia de Dios, podemos mantener esta hermosa Virtud y ese regalo que debe ser entregado a la persona que será  nuestra esposa. Actualmente, vivo la Castidad y estoy en esa lucha constante contracorriente para encontrar el verdadero amor. ¡Los animo a que la vivan!

H. R., 25 años, Venezuela.

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