Nuestra santificación está íntimamente ligada a la castidad

El llamado a la santidad exige la castidad

«Esta es la voluntad de Dios: su santificación; que se alejen de la fornicación» (1 Tes 4, 3). La castidad es fundamental para responder a nuestro llamado a la santidad. Es verdad que el pecado contra la carne, en este caso la fornicación a la que se refiere el apóstol Pablo, no es el peor de los pecados. Sin embargo,

Leer más

Acompáñame a dar un tour por la nueva página web de

La Opción V