¡El fruto de la castidad es la libertad y la felicidad!

Dios te da una hoja en blanco y te da la gracia necesaria que fortalece tu voluntad para poder vivir determinada virtud, pero eres tú quien tiene que vivirla desde el ejercicio libre de la voluntad.

Les escribe una chica que aprendió a golpes a diferenciar el bien y el mal, pero si esta chica que soy yo no lo hubiera vivido, ahora no sería lo que es y no podría entender el dolor, el corazón destrozado de muchas chicas que hoy sufren, y es por eso que doy gracias a Dios y busco alentar a tantos jóvenes a tomar esta opción.

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La Opción V