Llevamos una relación a larga distancia, y desconfío de él… ¿qué hago?

PREGUNTA: ¡No sé qué hacer! Llevamos 26 meses de conocernos con mi novio. Y llevamos una relación a larga distancia. Pocas horas digamos. Aún no hemos tenido relaciones sexuales dentro de la relación. Pero de un tiempo para acá yo he dejado de confiar en él, porque he sentido que ha cambiado un poco conmigo.

Ya no es aquel que estaba súper pendiente de mí, enamorándome. Incluso discutimos mucho porque yo se lo reclamo a cada rato. Él dice que por su trabajo y estudio. Yo le comenté sobre mi decisión de hacer La Opción V y él me dijo que estaba bien, me dijo que me esperaba. Yo vengo luchando por esta relación desde hace mucho. He pedido mucho por él. Pero creo que tiene novia donde vive. Y les soy sincera… me siento mal. Ya lo discutimos y dice que no es así. Pero yo no puedo dejar de pensar en eso. He pasado por esto siempre con mis ex-novios. No quiero sentirme así otra vez y siento que eso me está pasando otra vez. ¿Qué hago? ¡Necesito un consejo por favor!

RESPUESTA: Las relaciones a distancia siempre tienen un nivel alto de complicación, no son imposibles, claro que son posibles, pero se requiere de mucha honestidad, compromiso y confianza de ambas partes. Ante todo, te recomiendo mucho que te tranquilices. Hay una Regla de Oro en los noviazgos: nunca tengas miedo de perderlo, si rompen y él se va, ni modo, no pasa nada, no te estreses, no tengas miedo a perderlo, no pasa nada. El noviazgo no es posesión y es una etapa para conocerse, y no solo mutuamente, sino que tú también te conozcas a ti misma y seas capaz de discernir si realmente tus defectos pueden con los defectos de él. Si te fijas, no hablé de tus virtudes o las de él, porque vivir con las virtudes del otro, eso es súper fácil. Todos podemos vivir con las virtudes de los demás, lo difícil son sus defectos, y el noviazgo es preparación para el matrimonio y el matrimonio es ¡vivir con una persona 24/7, es decir 24 horas al día, los 7 días de la semana, por todo tu vida! Ciertamente es hermoso, pero es bien difícil, por eso más vale ir con la persona correcta, y ¿cuál es la persona correcta? Para darte algunas pautas mira nuestro video de “¿Cómo encontrar a la pareja ideal?”

Otra recomendación: no te aferres a la persona. Si eso sucede, no podrás ver con claridad si es la persona ideal para ti, y tú para ella. El aferramiento causa que dejemos pasar y minimicemos defectos graves, o silenciemos toda alarma, porque en el fondo, queremos a toda costa que esa persona sea la correcta “porque lo queremos”, aunque la realidad pueda ser muy diferente. Por ello, vivir con un sano desapego a la persona es fundamental para, con el tiempo y el mutuo conocimiento, saber si es o no la persona correcta.

También te recomiendo que no seas tú quien siempre busca a tu novio, déjalo que sea él solo quien muestre el interés. Si solo una persona trabaja por la relación, esa relación no tiene sentido. No le reclames nada, déjalo solo, para que tú puedas ver si realmente tiene interés o no. Tú, sigue tu vida, sal con tus amigos, realiza todas tus actividades, que él no sienta que es el centro de tu vida, ¡ese es el error más grande que cometemos las mujeres! Y si eres católica, te recomiendo que hagas de Cristo el único Centro de tu vida, ni el novio, ni siquiera tu futuro esposo, solo Cristo, porque Él será el fundamente de una verdadera relación de novios o esposos.

Todos tenemos que purificar nuestro amor de esta actitud posesiva que nos hace amarrarnos a las personas y no querer soltarlas, a veces incluso aunque la relación nos haga un tremendo daño. Tenemos que trabajar en esta purificación, saber soltar a las personas, amigos, familia, novio. Si él te quiere, te va a buscar, va a luchar por ti y hará lo que sea necesario para reconquistarte. Y cuando lo haga, nunca te acostumbres a esos lindos detalles, porque sea acaban, y sería sumamente aburrida e imposible una relación donde solo hay bonitos detalles. Claro el buen trato, ese siempre tiene que estar presente, pero el romanticismo es pasajero, por temporadas, a veces está y a veces no. Nosotras, mujeres, también tenemos que aprender a ser un poquito más rudas y parcas, y cuando lo aprendemos, los detalles llegan solos, ¡así funciona! Es una cosa rarísima, pero así es.

También te aconsejo que mantengas tu pureza a toda costa. No permitas que el miedo a perderlo, o el romanticismo engrandecido, o las dudas infundadas, te lleven a tener “avances” o relaciones sexuales con él. Esto solo hace que puedas ver con menos claridad si es o no la persona indicada para ti. Estas “caricias”, los avances o las relaciones sexuales completas son como una miel que nos endulza, y nos hace perder de vista la objetividad en la relación.

Ahora, tenle confianza. Si él te dice que no, créele, pero deja que lo demuestre con hechos y con interés. Y si después de un tiempo, sin que tú le reclames nada, ni estés sobre él con quejas, él no te demuestra interés, no te busca, no te va a visitar, no se interesa por lo que a ti te interesa, entonces lo mejor será terminar, y que no sigan perdiendo el tiempo. ¡Te prometo que no se acaba el mundo! Yo acabo de terminar una relación a larga distancia, y estoy muy bien, estoy incluso mejor, porque no estoy con el estrés de nada y también sé que él está bien. No nos hablamos porque es mejor así, y no pasa nada. A veces es más la ilusión de la relación o la ilusión de la idea que nos hacemos de él, que lo que realmente lo conocemos. La verdad, solemos idealizar mucho a los chicos en los noviazgos, y esto se incrementa en los que son a larga distancia. Así que tranquila, relájate, reza más y piensa menos en él, haz más obras de caridad y de piedad y dedica menos tiempo de Whatsapp, Facebook, Skype y Viber con él. Date tu espacio libre en tu mente sin él, porque en una relación a distancia el chico está en nuestra mente todo el día, lo llevamos a todos lados mentalmente, y claro, con las fotos y las redes sociales buscamos estar unidos, pero al final es absurdo. Ya sabes: tranquila, no pasa nada.

Finalmente, nada de inseguridades, ni miedo de estar sola, ni preocuparte de si tienes o no dinero, o de si te sientes “no a la altura” de un chico y de su familia y amistades, esas son tonterías y trampas del chamuco para que no nos valoremos. Acuérdate: toda mujer tiene la vocación a ser bonita, y ser bonita no tiene nada que ver con la ropa que usas, o el peinado, o si eres flaca o si tu pareces a una modelo; ser bonita es una actitud ante la vida, es una chica que vive con firmeza sus valores, que aunque se caiga se levanta, que no tiene miedo a defender sus ideales, que siempre ayuda a los demás con una hermosa sonrisa, y que lucha por su propio bienestar y el de los demás.

¡Así que ánimo! ¡A ser BONITA!, porque todas podemos serlo si así nos comportamos.

Marcela Palos, Fundadora y Directora de AmarEs, Colaboradora de La Opción V

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