¿Y los valores dónde quedan?

Miley Cyrus con su padre, Bill Cyrus, hace algunos años.

Ya Suail escribió acerca de la radical transformación de la artista Miley Cyrus y el peligro de que muchas jóvenes la tomen como “modelo a seguir”. No abundo en eso. Tampoco escribo esto con ánimo de juzgar a esta estrella, sino para llamar la atención sobre la sociedad en la que estamos y a lo que debemos decirle NO. Yo la entiendo en cierto aspecto (no quiere decir que la justifico). Miley prácticamente no tuvo una infancia y una adolescencia como la tuvimos nosotros: desde pequeña estuvo rodeada de cámaras, paparazzis, escándalos, y solo el hecho de ser hija de un cantante famoso en Estados Unidos —Billy Ray Cyrus— era ya un motivo para que estuviesen siguiéndola a todos lados.

La presión de ser famosa y haber iniciado su carrera a tan temprana edad son más que una causa por la que pienso que ella ha llegado a donde llegó. Basta mirar a otros artistas infantiles: Macaulay Culkin, Lindsay Lohan, Britney Spears, etc. Pienso que ellos solo son víctimas de la sociedad de consumo, esa sociedad en la que lo bueno es malo y lo malo es bueno. En un comentario al artículo de Suail manifestaba que Miley se excusaba diciendo que se comportaba de esa manera porque quería quitarse su imagen de niña. Esa idea no la comparto. Para mí es muy triste que haya llegado hasta el punto donde está ahora.

"Haga lo que haga, ella sigue siendo mi niña"

“Haga lo que haga, ella sigue siendo mi niña”

Pero, ¿por qué ahora es así? Aquí entran los valores. Leí un artículo de un canal en el que su padre hablaba sobre lo que ella hizo en los MTV Video Music Awards. Él decía que, aunque hiciera todo eso, “seguía siendo su niña”. ¡NO! ¡Por favor!

¡Yo hago un llamado a los padres de familia! El hogar debe ser la primera escuela de valores y principios. Si su hijo o hija cometen un error, lo normal es que sus padres, sus progenitores, aquellos que los trajeron al mundo, los corrijan. No pueden ni deben justificar actitudes desencaminadas diciendo: “eso es normal”, “así es ella”, “nunca va a cambiar”, “está en la ‘edad crítica’”, etc.

Yo veo en esa actitud el resultado de nuestra deteriorada sociedad, en la que los valores están por el suelo, en la que se tiene miedo de decir que algo “está mal” porque no es “políticamente correcto”, o porque todo “es relativo”, o porque cada cual puede hacer con su vida lo que quiera (aunque con ello afecte a los demás).

La ruptura de la familia ha dado lugar a toda una generación de hijas que han sido abandonadas. El reto es educarlas en un mundo que las devalúa.

La ruptura de la familia ha dado lugar a toda una generación de hijas que han sido abandonadas. El reto es educarlas en una sociedad que las devalúa.

Con tristeza observo que cada vez son menos las familias bien constituidas. Hoy en día casi nadie se casa por la Iglesia: o se casan solo por lo civil o se van a vivir juntos solo “porque se aman”. Entre los que se casan, los divorcios son más frecuentes cada vez. Muchos padres se olvidan de que tienen hijos y viven absortos en el trabajo, dejando la crianza de sus hijos en manos de la criada o la niñera.

Por otro lado, los medios nos bombardean a las niñas y jóvenes mujeres con mensajes que nos dicen “qué es lo que debemos hacer para ser lindas, hermosas, sexys, deseables, aceptadas, populares”. Por eso, un día le decía a mis padres que a mí me tocó una generación superficial.

Pienso que eso es lo que ha llevado a chicas como Miley a tomar el mismo camino. Y lo peor es que ella, en medio de su ceguera (y ya que no tiene a un padre que le enseñe qué es bueno y qué es malo), cree hacer lo correcto y con ella se lleva a miles de chicas que son sus fans y la ven como un modelo a seguir. Por eso, las jóvenes que tal vez no tienen padres que les aconsejen y las guíen como debe ser y ven en Miley un “ídolo”, corren el riesgo de buscar en ella, o más bien en sus actitudes, un refugio a sus vacíos emocionales.

Insisto de nuevo que no estoy juzgando pero tampoco justificando a Miley. Ella simplemente está en el camino incorrecto, tratando de demostrar que es madura, pero no lo está haciendo bien. No es necesario ser vulgar o fumar drogas para demostrar que ya no eres una niña. Para demostrar madurez solo debemos ser coherentes con palabras y actos, conscientes de nuestros actos y responsables de ellos. Así verdaderamente mostramos que estamos creciendo, que nos estamos convirtiendo en adultos. Ojalá Miley se dé cuenta a tiempo de que está cometiendo un gran error. Ella debe ser consciente de que es una figura pública y por ende, sus comportamientos son observados a diario. No quiere decir que tenga que mostrar una personalidad que no es, sino que demuestre su verdadera personalidad de manera virtuosa y decente. Estoy casi segura (y espero no equivocarme) de que su verdadera personalidad no es la que está mostrando en los medios. Detrás de toda esa fachada, hay un ser humano con temores, sueños, ilusiones, alegrías, amarguras o bellos recuerdos.

Para terminar, quiero alentar a todos los jóvenes: ¡luchemos por crecer con principios claros y valores que nos ayuden a ser mejores y a ayudar a ser mejores a los demás! Si tuviste la fortuna de crecer en un hogar lleno de amor, valores y principios, vive de acuerdo a ellos y no te encierres en el egoísmo de juzgar a quienes están como Miley: además de nuestras oraciones por ellos, convirtámonos nosotros en los padres y madres que esos chicos o chicas no tienen y necesitan para ayudarlos a entender que la mejor opción en sus vidas es La Opción V, la opción por las virtudes, especialmente por la Virtud de la castidad que lleva a encontrar lo que todos nosotros buscamos y merecemos: ¡el verdadero amor!

Patricia, 17 años, Colombia.

Artículo escrito para La Opción V

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