¿Sueñas con un matrimonio feliz? ¡4 razones por las que conviene esperar!

La mayoría de adolescentes dice que sueñan con llegar a estar felizmente casados algún día. Deberíamos alentarlos a que se pregunten a sí mismos:

¿Qué decisiones sexuales en este punto de mi vida me ayudarán a hacer realidad mi sueño de un matrimonio feliz?

¿Qué problemas me podría ocasionar a mí mismo o a mi futuro cónyuge al tener intimidad sexual antes del matrimonio?

He aquí cuatro de los posibles problemas:

1. Comparaciones y flashbacks. Si has tenido sexo con alguien que no sea tu pareja de matrimonio, podría haber una tendencia, que a veces va más allá de tu control, de comparar a tu cónyuge con anteriores parejas.(1) Un joven esposo señala: “Cuando hago el amor con mi esposa, pienso, ‘mi antigua enamorada besaba mejor,’ o ‘tal chica podía hacer eso mejor’. No puedo librarme de las comparaciones”. Tanto hombres como mujeres podrían también experimentar “flashbacks sexuales” —imágenes mentales de parejas anteriores— que pueden afectar la intimidad sexual marital.(2)

2. Infidelidad. El adulterio puede destruir el matrimonio. Las cifras estimadas de las personas que son infieles varía, pero muchos expertos creen que la infidelidad de parte de los dos sexos se ha incrementado en las últimas décadas.(3) Una posible razón para ello: la actividad sexual antes del matrimonio ha aumentado. La capacidad para resistir a la tentación es parte de nuestro carácter, algo que se desarrolla con el tiempo, mediante la práctica. Si no nos hemos ejercitado en decir “no” a las tentaciones sexuales antes del matrimonio, podría ser más difícil resistirse a las tentaciones luego del mismo.

3. Infertilidad. Muchas parejas estadounidenses recién casadas no pueden concebir. La infertilidad puede ser un estrés tremendo para el matrimonio. Si ésta fue ocasionada por una enfermedad de transmisión sexual tal como la clamidia, el estrés es aún mayor. (La clamidia puede ocasionar la enfermedad de inflamación pélvica y las cicatrices y el estrechamiento de las trompas de Falopio de las mujeres; esta condición podría impedir que sus óvulos puedan llegar al útero para ser fertilizados por el esperma masculino).

Una esposa de 33 años señala:

“En algún momento durante mis años locos en la universidad, me contagié de una infección que dañó el interior de mis trompas de Falopio y me dejó infértil. Ahora estoy casada con un hombre maravilloso que quiere con muchas ansias tener hijos, y la culpa es arrolladora. Buscaremos adoptar, pero todo esto ha sido terriblemente difícil”.

4. Una mayor probabilidad de divorcios. Los investigadores han descubierto que vivir juntos antes del matrimonio se relaciona con un mayor riesgo de divorcio.(4) Un estudio sobre las mujeres del año 2003 descubrió que “el alto riesgo de divorcio es particularmente mayor para las mujeres que han cohabitado tanto con su esposo como con otro hombre”.(5) Mientras más parejas vivan contigo antes del matrimonio, mayor será la probabilidad de tu ruptura matrimonial.

La investigación no nos dice por qué convivir o tener sexo antes del matrimonio podría contribuir a una mayor probabilidad de un divorcio. Una razón verosímil es que el sexo puede impedir que llegues a conocer a la otra persona de una manera profunda y descubrir si tienen creencias, valores y metas compartidos sobre los cuales se pueda construir un matrimonio duradero.

John y Kathy Colligan, que han dedicado muchos años aconsejando a parejas que se preparan para el matrimonio, comparten lo que han observado:

“Vemos a muchas parejas comprometidas que viven juntos. Descubrimos al conversar con ellos que tienen poco en común. No han conversado acerca de sus valores y metas. Pero la atracción y su involucramiento sexual son muy fuertes. Cuando sugerimos que no vivan o duerman juntos, que traten de volverse amigos y que se conozcan entre sí para descubrir si son realmente compatibles, a menudo se resisten. Podemos observar que este es un matrimonio que probablemente llegue a fracasar, y después de un tiempo, esto sucede”. (6)

La Dra. Carson Daly dice que cuando era profesora universitaria de inglés, muchos estudiantes —a menudo mujeres pero a veces también hombres— venían a verla, aparentemente sobre un artículo que habían escrito para su curso. Una vez que estaban conversando, le contaban sobre los problemas que estaban experimentando en una relación. Casi siempre tenía algo que ver con el sexo. Ella señala:

“No creo que haya conocido a un o una estudiante que se lamentara el haber pospuesto la actividad sexual, pero ciertamente conocí a muchos que se lamentaban profundamente por sus encuentros sexuales. Nadie prepara a los jóvenes para las consecuencias: la disminución de la autoestima; la sensación de desesperanza al haber sido utilizado; el sentimiento de culpa por utilizar a otros; la intranquilidad por tener que mentir o por lo menos ocultar las actividades de uno de los miembros de la familia y los demás; la dificultad para romper con el ciclo del comportamiento sexual compulsivo; y el auto-desprecio de buscar, luego de cada rompimiento, a alguien más que seducir para reavivar la propia autoimagen deteriorada. Nadie les dice a los jóvenes que a veces toma años recuperarse de los efectos de estas experiencias sexuales, si es que uno llega alguna vez a recuperarse”.(7)

Thomas Lickona, en: El Descuido del Corazón: Los Peligros Emocionales de Involucrarse a Nivel Sexual de Manera Prematura. American Educator (1994).

Referencias

(1) J. McDowell & D. Day, Por qué esperar. (San Bernadino, CA: Here’s Life Publishers, 1987).

(2) J. McDowell & D. Day, allí mismo.

(3) M. Scarf, Compañeros íntimos. (New York: Ballantine, 1996).

(4) A. DeMaris & W. MacDonald, “Cohabitación premarital e inestabilidad marital,” Journal of Marriage and the Family, 55, 1993, 399-407. Ver también P. Smock, “Cohabitación en los Estados Unidos,” Annual Review of Sociology, 26, 2000, 1-20.

(5) J. Teachman, “Premarital sex, premarital cohabitation, and the risk of subsequent marital dissolution among women,” (Sexo prematrimonial, cohabitación prematrimonial y el riesgo de la subsecuente disolución marital entre mujeres) Journal of Marriage and Family, 65, 2003, 444-455.

(6) Comunicación personal.

(7) Comunicación personal.

 

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