¿Qué es la masturbación? ¿Es bueno masturbarse o no?

La masturbación es la obtención de placer sexual mediante la estimulación (autoestimulación o estimulación por otra persona) manual o mecánica de los órganos genitales. Se han popularizado dos enfoques ante la masturbación que quizás no te ayuden a entender bien esta cuestión.

El primer enfoque es aquel que sostiene que la masturbación es algo frecuente, “normal”, “saludable” y, por lo tanto, necesaria para tu desarrollo y tu autoestima. Afirma, por lo tanto, que no es solamente aceptable, sino deseable: algo que nunca habría que “reprimir”. Sin embargo no existen estudios médicos que corroboren esta posición. Algunas personas se masturban refiriendo que “les apetece, les relaja, les divierte” y como “no hacen daño a nadie”, no ven nada malo en ello. Sin embargo, con frecuencia esas mismas personas acaban teniendo la sensación de estar siendo dominadas por un impulso “incontrolable”, y lo acaban percibiendo como un auténtico problema.

El segundo enfoque es el de la culpabilidad y el remordimiento obsesivos, ya que ven en la masturbación un “mal (casi) irreparable”. Este enfoque puede centrar a la persona en el círculo de la culpabilidad que no le ayudará tampoco a superar la dependencia de sus impulsos y de la práctica masturbatoria.

Para tener una opinión informada sobre la masturbación conviene que valores lo siguiente:

1) Durante la adolescencia tienen lugar cambios físicos y psicológicos importantes que coinciden con nuevos desafíos y dificultades en el colegio y en la sociedad y todo ello en una misma persona, el adolescente, que no tiene todavía la experiencia suficiente para afrontar tanto cambio simultáneo.

2) A estas edades aparece también como novedad la energía y el impulso sexual. Se despierta con vigor la atracción sexual, la sensibilidad y las reacciones físicas y psicológicas en forma de reacciones fisiológicas más o menos automáticas, como la erección, o de estados afectivos y emocionales exagerados ante determinadas situaciones o personas, que parecen “invadirnos”. El llanto fácil o la reacción exagerada ante una contrariedad o una persona considerada atractiva son ejemplos típicos de estas respuestas.El autocontrol puede resultar difícil, sobre todo cuando comienzan a aparecer estos fenómenos. Estas manifestaciones son, en cualquier caso, una “buena noticia” porque reflejan un cuerpo y una personalidad sanos en proceso de crecimiento y maduración: tú puedes aprender a manejarlas.

Por la propia naturaleza y localización más externa de sus genitales, el varón suele sentir con más fuerza esta energía sexual en sus manifestaciones físicas aunque este fenómeno no es exclusivo de varones. La mujer, por el contrario, es más sensible a los cambios afectivos provocados por sus hormonas y debe aprender a manejarlos, sobre todo sabiendo que algunos estados afectivos son pasajeros y están sometidos a cambios, por ejemplo, durante los días del ciclo menstrual.

3) Además de todo lo anterior, en algunas personas se añaden problemas como enfermedades, dificultades o inadaptaciones en el colegio, desajustes familiares, etc., que pueden complicar aún más esta situación. En estos casos la masturbación es una especie de intento de fuga frente a la realidad que no aporta nada para resolver los problemas y, en algunos casos, te impide afrontarlos. En general el aburrimiento, la sensación de soledad, el miedo, el estrés y el cansancio son también situaciones que pueden inducir a la masturbación.

La energía y el impulso sexual que se despierta en la adolescencia son manifestaciones de una sexualidad que se prepara para la entrega y unión con otra persona y para la maternidad y la paternidad. Pero, tanto si dejas que las dificultades y los retos de la vida te dominen como si te dejas llevar por el placer de la masturbación y no optas por hacer el esfuerzo de crecer en autodominio para poder entregar mejor tu sexualidad en el futuro, podrías acabar siendo dependiente de los impulsos y vivir una sexualidad solitaria o precoz que pueden afectar al desarrollo de tu madurez personal.

En resumen, la masturbación puede aparecer en la pubertad coincidiendo con los cambios hormonales y de personalidad, a los que hay que añadir las dificultades propias de la adolescencia. Frente a estas situaciones la solución no es optar por la masturbación como un remedio porque lleva a no superar los obstáculos y a encerrarte en el egocentrismo, sino mejorar tu capacidad de amar y tu esfuerzo para afrontar las dificultades. La buena comunicación con tus padres y con los educadores que trabajan en acuerdo con ellos, el ocio sano que conjuga el deporte con otros momentos de diversión sana, la formación personal y el altruismo son condimentos imprescindibles para esta superación y crecimiento personal.

FUENTE: Jóvenes hoy

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