“No hay hombres así” o “La desesperanza aprendida”

“No hay hombres así”, “no existe el amor verdadero”, “piensas muy bonito, pero… la realidad es diferente”, “todos los hombres son iguales”, “tarde o temprano buscan lo mismo”…

Si te has topado con comentarios parecidos, debes saber de qué se trata la desesperanza aprendida.

Seligman, psicólogo estadounidense, describió este fenómeno mediante un experimento con un perro que, metido en una jaula, sin posibilidad de escape, era expuesto a descargas eléctricas continuas. Al comienzo, el animal hizo esfuerzos por querer escapar y evitar el dolor provocado por los electroshocks, pero todo intento fue fallido. Lo que mostró el animal luego de un tiempo de haber estado expuesto a ello fue “resignación”. Al pasar las descargas eléctricas, el animal ya no emitía ningún comportamiento, solo “aguantaba” el dolor; más aun, al dejar en la jaula una apertura de escape, el animal seguía “resignado” y no intentaba ya escapar de la situación. A esto, Seligman lo llamó desesperanza aprendida, un síndrome psicológico.

Cabe hacernos una pregunta entonces: ¿Qué hay detrás de estas personas que ya no creen en el amor verdadero y, más aun, lo niegan a pesar de argumentos y testimonios? Pues cuando una persona ha tenido algunas experiencias negativas en su vida que la llevan a resignarse a un falso amor (relaciones tóxicas, divorcios de padres, etc.), esto llega a ser tan fuerte, que la persona queda ciega ante cualquier otra realidad que sea diferente.

Estudiante de Psicología, 20 años

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