La Aventura de la Castidad, por Dawn Eden

Al descubrir la enorme importancia de la castidad y empezar a vivirla en mi propia vida nació en mí un gran cariño por la lectura que me ha servido para conocer más sobre este maravilloso camino, ya que tengo claro que nadie ama lo que no conoce.

Quisiera empezar contándoles que siempre he odiado leer y, usualmente, cada vez que me daban un libro primero veía cuántas páginas tenía para luego decidir leerlo o no. Pero un buen día un amigo muy especial me prestó un libro que me impactó desde el primer párrafo. Sencillamente, no pude dejar de leerlo. El libro se titula “La Aventura de la Castidad”, escrito principalmente para “solteras decididas a casarse que están hartas del estilo de vida Sex and The City, es decir, del “sexo casual”.

Su autora es Dawn Eden, judía de nacimiento y conversa al cristianismo, una periodista de rock que pasó muchos años de su vida buscando encontrar al “hombre de su vida” obedeciendo los consejos y “tips” ofrecidos por “gurús” y revistas como Cosmopolitan. Dawn, a sus 35 años, nos comparte lo que ha aprendido desde la experiencia de quien ha estado en ambos lados:

“Puedo escribir con autoridad, porque he experimentado el sexo sin haberme casado y he experimentado la castidad, y sé lo que está en el centro de ambos”.

En su libro ella nos cuenta cómo el sexo libre la hundió en la soledad y depresión, apartándola cada vez más del amor verdadero que ella estaba buscando.

Dawn empieza contando cómo en una ciudad como Nueva York, lugar donde residía, los medios de comunicación prácticamente le imponen a las solteras una vida sexual activa como el exclusivo medio para alcanzar la felicidad. Revistas como Cosmopolitan, programas de televisión así como películas, libros y canciones pop, incitan continuamente a las solteras a gozar el placer sexual “que ellas se merecen”. Y aunque encomien el amor, a las mujeres solteras se les hace creer que un “enganche” sexual satisfactorio no requiere amor, tan sólo “respeto”.

El resultado de este estilo de vida de la mujer soltera se parece al de una adicción a las drogas. La mujer “libre” cae en un círculo vicioso: al sentirse solas por no ser amadas, buscan tener sexo casual para llenar ese vacío con hombres que no las aman… Y cuando se cae en ese círculo vicioso, para una mujer es muy difícil salir.

Dawn Eden nos cuenta que aproximadamente a los veinte años de edad, cuando aún era virgen, perdió a su enamorado a causa de una amiga suya. Ella, sexualmente experimentada, lo sedujo y “se lo quitó”. Después de esta dolorosa experiencia se convenció a sí misma de que tenía que ganar experiencias sexuales si quería retener a un hombre a su lado. ¿Suena conocido?

Así fue que terminó perdiendo su virginidad con un hombre atractivo pero al que ni siquiera amaba. Lo hizo sólo “para cumplir con las formalidades”. Obviamente fue “ganando experiencia”, pero con ello también creció su inseguridad. Confiaba que “si jugaba bien sus cartas” podría tener a cualquier hombre que quisiera. Sin embargo, cuando se trataba de tener a un hombre para una relación seria, las cosas siempre se ponían en su contra.

En un momento de su vida ella decide emprender el camino de la castidad:

“Para mí, comenzó como un experimento. Había cumplido alrededor de treinta y cinco años. Sabía que quería estar casada. También sabía que el sexo al estilo Nueva York, cediendo a los impulsos y tentaciones, precipitándose a tener sexo con la esperanza de que se convierta en amor, o usando el sexo con la esperanza de obtener un compromiso, no estaba funcionando. Me veía deslizándome en la resbalosa pendiente del cinismo, resentimiento y soledad.”

En su libro nos explica lo difícil que es, en estos tiempos, optar por vivir la castidad y todo lo que esto implica, más aún cuando has tenido un pasado en el que la castidad era lo último que querías vivir. Nos cuenta algunas de las experiencias que pasó en el día a día de su aventura, experiencias que a mí personalmente me han enseñado mucho. Una de ellas es cuando en una reunión, un músico llamado Steve le pidió pasar la noche con ella. En ese momento le pasaron muchas cosas por la mente y consideró muchas posibilidades. Recordó que su situación espiritual había cambiado desde la última vez que había recibido una oferta así. Dawn explica que lo que la alentó a decirle “no” a Steve esa noche no fue precisamente la fuerza de convicción. Fue algo más agudo. Una visión que pasó por su mente, como si en realidad hubiera sucedido.

En esa visión se veía a ella misma y a Steve al día siguiente en una cafetería tomando desayuno y tratando de hablar de algo superficial como si, por casualidad, se hubieran encontrado un domingo a las 10:00 am. Realmente la imagen era patética, dice ella. Era la imagen de otro desayuno muy incómodo, una desamorosa pareja desbordando de “respeto”. Era más de lo que ella podía soportar. De este modo decidió mantenerse firme en su negativa, pensando en el hombre con quien podría compartir todos los desayunos por el resto de su vida.

En el trayecto a casa derramó algunas lágrimas, “ya que rechazar la intimidad, incluso la equivocada, puede golpear fuerte cuando una está regresando sola a su casa”. Desde entonces ha vivido de acuerdo al PRINCIPIO DEL MAÑANA:

Si tienes que preguntarle a alguien si aún te amará mañana, entonces él no te ama esta noche”.

Con ejemplos como este Dawn Eden nos demuestra que hoy en día, mientras se comprueba que los frutos de la revolución sexual son la soledad, el divorcio y la enfermedad, la castidad no sólo está de regreso, sino que es la nueva revolución.

Así como el salmón que nada contra la corriente, ella descubrió que luchar contra la corriente es la única manera de vivir plenamente:

“Algo que está muerto puede ir con la corriente, pero sólo algo que está vivo puede ir en contra de ella”. (G. K. Chesterton)

En medio de una cultura liberal que nos impone una visión utilitarista del sexo, por la que en vez de amar de verdad terminamos usándonos de una manera consciente o inconsciente “hasta el punto de ser incapaces de percibir a la gente excepto en términos de cómo se relacionan a nuestras necesidades y deseos”, Dawn, con su propio testimonio, nos anima a luchar por nuestra verdadera libertad sexual: la de la castidad, que nos libera de la esclavitud de las propias pasiones e inseguridades y nos prepara para amar y ser amadas de verdad.

Espero que Dawn te llene de muchas emociones nuevas como lo hizo conmigo en cada página de esta aventura fascinante: ¡La Aventura de la Castidad!

C. T., 23 años.

¿Dónde conseguí el libro? A través de AMAZON.COM

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