“La vida más allá de conocer a posibles parejas”

 

Soy una mujer de 34 años que intenta vivir la castidad y, en este tiempo, me topé con el increíble libro La aventura de la castidad de Dawn Eden. Me ha llamado mucho la atención un aspecto muy común en amistades que tienen más o menos mi edad, y es que estamos muy centrados, y a veces hasta desesperados, en encontrar a nuestra media naranja.

Las redes sociales y las aplicaciones se han convertido en herramientas demasiado utilizadas para concertar citas amorosas. Conozco muchas amistades en este dilema que se inscriben en páginas de citas, y también en las conversaciones entre amigas no falta quien está usando el famoso Tinder. Bueno, ésta es la realidad en la que vivo y quisiera compartirles mi reflexión basándome en el libro de Dawn Eden.

La búsqueda de la felicidad es algo que todos experimentamos en nuestro día a día. Y los que estamos por encima de los treinta mayormente asociamos esa felicidad con encontrar a la pareja ideal centrándonos en dos puntos principales: no querer sentirnos solos y pensar que esa persona nos llenará por completo, tanto así que, cuando la encontremos, por fin seremos felices. Es principalmente por estas dos razones que nos convertimos en nuestro propio enemigo y alejamos a la verdadera felicidad por estar mirando en una sola dirección.

Como intenta explicar el libro, que está dirigido a mujeres, existe un tipo de persona conocida como “chica fanática”, que es aquella que está totalmente dedicada a un solo asunto o pasatiempo, a menudo hasta el punto en que se considera una obsesión. Y justamente nos convertimos en esa “chica fanática” cuando nuestros días se transforman en citas interminables, las cuales no están exentas de decepciones y malas decisiones.

Pero si nos ponemos a pensar más profundamente, en realidad el chico que anhelamos es un hombre de integridad. Sin embargo, si éste se encuentra con una “chica fanática”, que está totalmente concentrada en conseguir marido, se alejará, ya que a ese tipo de hombre no le gusta sentirse usado, no le gusta sentir que una mujer está interesada en él sólo porque escucha su reloj biológico haciendo tic-tac, o porque está desesperadamente sola, porque no vive más allá de ver televisión y emborracharse los fines de semana.

Ese estilo de vida nos hace daño, porque actuamos con desesperación y, a la vez, alimentamos esa desesperación con cada frustración acumulada. Además, no nos damos cuenta de que la respuesta a una vida feliz se encuentra en vivir la castidad. Como dice el libro, la castidad es una disciplina de toda la vida, basada en el entendimiento de la naturaleza de la intimidad sexual, lo que es el sexo y para qué sirve. “Por medio de la castidad —y sólo por medio de la castidad— pueden florecer completamente en una todas las gracias que son parte de ser una mujer”.

La castidad nos ayuda a no centrarnos en un solo objetivo, que en este caso se ha convertido en buscar una pareja, sino más bien en saber lo que realmente es el amor. Ese amor que significa donarnos plenamente a los demás en las circunstancias en que nos encontremos, en nuestro trabajo o estudios, en nuestro día a día con nuestras familias, amigos o los extraños cuyos días podemos alegrar con un pequeño detalle de bondad. Está tan cerca de nosotros, aquí y ahora.

Es aprender a vivir plenamente nuestros días para que, cuando nos encuentre esa persona anhelada, estemos caminando en la misma dirección y podamos compartir anhelos y experiencias vividas.

La autora del libro concluye este capítulo con un bello consejo: “La gente que se parece, se atrae mutuamente. Si quiere a un hombre con valores sólidos, uno de pensamientos profundos, sabio y digno de confianza, usted misma tendrá que demostrar valores sólidos. Tienen que ser evidentes en cada palabra, valor o intención”.

Y es que dichos valores sólidos se construyen precisamente cuando vivimos plenamente cada circunstancia que se nos presenta y aquellas decisiones que nos ayudarán a ser mejores personas. Crecer en valores, alimentar nuestras amistades y mejorar nuestras relaciones familiares son los primeros pasos que necesitamos para que podamos encontrar a esa persona que tanto anhelamos.

Anónimo.

 

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