“Deberías acostarte con otro, para que se te pase todo”

Hace poco me escribía alguien contándome esta experiencia:

«Esta noche me sucedió algo que hasta hace un tiempo atrás hubiera sido normal para mí. Salí a cenar con unas amigas del trabajo porque una de las chicas terminó una relación tormentosa y estábamos conversando de toda esta relación y de pronto una de las chicas dijo: “deberías acostarte con otro, para que se te pase todo y para que te des cuenta de todo lo que te estabas perdiendo por estar con ese pata que no es nada bueno y vas a dejar de llorar“.

»En ese momento me parecía una película a la que le puse pausa. Congelé ese momento en cuestión de segundos y no pude reaccionar muy rápido para intervenir con algo diferente, o sea, algo bueno, pues mi cabeza analizaba lo que esta otra amiga estaba diciendo de manera tan natural…

»Al reaccionar a los segundos lo único que le dije fue: “hacer eso (acostarte con otro o hacer la de ‘un clavo saca otro clavo’) te hará daño a ti, solo a ti y a nadie más, y en lugar de quitarte la pena, vas a agrandar la herida”.

»No pude decir más pues la conversación siguió, todas hablaban. Yo me quedé dándole vueltas a cómo las mujeres en algún momento pensamos que esto es tan natural y nos perdimos o dejamos de querernos, pues admito que hasta hace unos meses atrás —antes de empezar a vivir yo misma la castidad— quizá yo hubiera sido una más dando esos consejos tan equivocados. Pero ahora era diferente, y me sentí tan rara en esa conversación, ya no encajaba

“Deberías acostarte con otro, para que se te pase todo y para que te des cuenta de todo lo que te estabas perdiendo por estar con ese pata que no es nada bueno y vas a dejar de llorar“.

¿Cómo es posible dar consejos semejantes a una compañera que está pasando por una situación de profundo dolor? ¿Es una manera “express” de liberarse de un drama ajeno? ¿O de verdad cree que el sexo es la cura para ese dolor y sufrimiento? ¿Es que tener “buen sexo” con otro en verdad hará que se le pase todo? ¿En verdad “dejará de llorar” o “hacer drama” al darse cuenta de “lo que se estaba perdiendo” por estar en una mala relación, como si el placer sexual le fuese a “abrir los ojos”?

Para aquella mujer el sexo era supuestamente la cura casi mágica a la decepción amorosa. Bastaba tener “buen sexo” para dejar de sufrir y dejar de llorar. Como si fuese un analgésico o una droga. Y en esa solución, se trataba de usar a otra persona para alcanzar un fin egoísta, permitiendo al mismo tiempo que algún hombre se aproveche de su momento de tremenda fragilidad. Un hombre así, ¿en verdad sería capaz de curar su herida?

NO. Como razonablemente le aconsejó luego la otra amiga: “hacer eso (acostarte con otro o hacer la de ‘un clavo saca otro clavo’)… en lugar de quitarte la pena, va a agrandar aún más la herida”. Porque es así: un hombre que se aprovecha de la debilidad de una mujer para “curar su herida” solo la va a hacer más profunda. Y no lo digo yo, lo dice quien ha pasado por eso:

«Creo que las mujeres nos dejamos llevar por “consejos” de supuestas “amigas” que son “más recorridas”, y que como han pasado probablemente más decepciones que una, pues “ellas saben”. Lo que no sabemos es que hay muchas mujeres y hombres que quizá toman revancha por algo que les ha pasado en la vida y solo se vuelven egoístas, por este motivo piensan en estar con uno(a) y con otro(a) sin pensar en las consecuencias que esto trae a la vida de cada uno: al final todos caen en un vacío tan profundo y lleno de dolor.

»Pero claro, como a nadie le gusta que el resto vea que estás mal, sigues mostrando una sonrisa falsa cuando dices “acuéstate con otro y vas a ver qué bien te hace”. La otra persona, si es débil, va creer que es verdad lo que dices ¡porque te ve “tan bien” y segura de lo que dices! Pero lo que no sabe es que por dentro estás destruida y tu vida no tiene ni rumbo ni sentido.

»Esto es algo que a mí me pasaba, y claro, al tener relaciones con alguien era “la cura” más falsa que podía tener, era el momento en el que me sentía “querida por alguien” —y esto es porque le daba algo tan mío, algo tan especial que debí cuidar siempre— pero era tan solo mi manera de tapar un vacío inmenso y, al término de todo, la herida era mucho más profunda y difícil de curar

¿Es, pues, el supuesto placer que hasta el momento “se ha perdido” la solución o “la cura” a su sufrimiento? Asombra la coincidencia de aquél “consejo” que propone una canción titulada “La Cura”. Su letra es la invitación del “Doctor Sex” a acudir a él para encontrar la cura a sus males, tales como el estrés, depresión, soledad, tristeza, etc.:

«Mi tratamiento es efectivo pero adictivo… Tengo la fórmula, la solución para sonreír y no llorar; traigo el calmante para los dolores; Que deja los mal de amores; Y vengo entregar amor medicinal; Pa’ eliminar, todo daño emocional; Todo mal esta sentimental… curar…»

¿Se ha inspirado la canción en lo que piensan algunas mujeres? ¿O se alimenta el pensamiento de las mujeres de canciones como éstas? ¿O es una mutua “retroalimentación”? Lamentablemente muchas mujeres terminan pensando y actuando llevadas de malos consejos, convencidas de que “un clavo saca otro clavo”, cuando lo único que esto hace es ahondar la herida y hacer que se sientan más vacías aún.

Lo que trae una verdadera cura a este dolor no es acudir al “Doctor Sex”, sino todo lo contrario: «Gracias a Dios descubrí qué es vivir en castidad y lo bien que se siente curar esas heridas luchando por lo que uno quiere: ser feliz y amada de verdad

P. Jurgen D.

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Escrito para La Opción V

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